miércoles, 6 de noviembre de 2013


SOLO CON EL CORAZÓN SE PUEDE VER BIEN, LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS....EL PRINCIPITO



No existe herida, ni dolor más fuerte que vivir privado de Amor. Desde antes de nacer y durante la primera infancia, saberse amado, es necesario para sobrevivir y enriquecer la vida emocional, en la historia única de todo ser humano. Hoy sabemos que la memoria, no solo es "Cerebral", las experiencias vividas, desde antes de nacer y en la infancia, permanecen en las células, en el cuerpo, en nosotros mismos y son la posibilidad de expresión durante la vida
adulta.
Quienes crecen con falta de Amor, lo hacen llenos de soledad, miedos, indignación, sienten abandono, desconfianza, buscando siempre una mirada, un aliento, una conexión y apoyo en otros: amigos, novios, esposos, compañeros de trabajo... buscando la validación de quien es, a través de un otro. Por el contrario quien crece con amor, es seguro de si mismo, satisface sus propias necesidades y enriquece las relaciones a través de experiencias profundas.
Cada etapa del desarrollo del ser humano, es un mundo de experiencias en si misma y estas experiencias permaneces a lo largo de toda la vida: nuestro cuerpo es un mapa de quienes somos.....la procreación de un hijo, no es algo más para agregar a la lista de metas personales, por que son los padres , con su Amor, la única vía para que un niño llegue a ser un ser libre y desarrolle al máximo sus potencialidades


viernes, 1 de noviembre de 2013


LA CREATIVIDAD Y LA IMAGINACIÓN VA DISMINUYENDO EN LOS NIÑOS DE HOY



Desde 1998 vienen bajando en picada la creatividad y la imaginación de los niños. Parece que tal circunstancia tiene que ver con el poco tiempo que se les dedica al juegolibre y al juego no estructurado. Durante el juego libre, los niños dejan volar su imaginación e inventan juegos y actividades únicas y originales, que han sido reemplazados por la tecnología, la protagonista del poco tiempo libre con que cuentan los niños. Casi todos tienen su día programado con clases estructuradas y, si no, viven ocupados conectados a algún aparato tecnológico.
Primero que todo, es importante abrir espacios en el hogar para que los niños jueguen solos o acompañados con amigos, pero que el juego sea escogido y organizado por ellos. Segundo, crear un ambiente en casa donde se estimule constantemente lo novedoso, lo original y lo diferente. También es importante desarrollar con ellos tareas de investigación o proyectos que tengan varias respuestas correctas, no una sola.
Controlar y limitar el tiempo que pasan frente a la TV o con el celular o la computadora, en ese tiempo, su imaginación empieza a volar, aunque ellos se puedan quejar de aburrirse. El aburrimiento los lleva, finalmente, a hacer algo distinto.
Asimismo, aprovechar los momentos de las comidas para lanzar preguntas sobre problemáticas de la vida real y posibles soluciones ingeniosas.
La creatividad se enseña, no se desarrolla sola. Tiene que ser inspirada o modelada y así el niño empieza a generar ideas nuevas y originales. Se produce más dopamina, un neurotransmisor que hace sentir bien a la persona cuando el cerebro experimenta algo nuevo. Crear trae consigo placer, satisfacción, interés, confianza en uno mismo y curiosidad, elementos básicos que elevan a la creatividad.
¡La competencia con la tecnología es dura, pero se puede! Es cuestión de pensar de manera no tradicional, diferente, novedosa y original para así despertar la curiosidad infantil.
Annie de Acevedo

domingo, 18 de agosto de 2013

Que sean niños los niños. Por Mex Urtizberea



Que sean niños, y no clientes de las compañías de celulares, o vendedores de rosas en los bares, o estrellas descartables de la televisión.
Niños, no limpiavidrios en los semáforos, o botín de padres enfrentados o repartidores de estampitas en los subtes.
Que no sean niños soldados, los niños.
Que sean niños los niños, simplemente. Que no sean los habitantes de un reformatorio.
Que no sean costureros en talleres ilegales de ningún lugar del mundo.
Que sean niños los niños, y no un target.
Que no sean los que pagan las culpas. Los que reciben los golpes. Los bombardeados por publicidad.
Que sean niños los niños. Todo lo aniñados que quieran. Todo lo infantiles que quieran. Todo lo ingenuos que quieran. Que hagan libremente sus niñerías. Que se dediquen a ser niños y no a otra cosa.
Que no sean los que no juegan, los acosados por las preocupaciones, los tapados de actividades. Que sean niños los niños y se los deje preguntar sin levantar la mano, formar filas torcidas, llevar alguna vez la Bandera no por ser mejor alumno, sino por ser buen compañero.
Que sean niños los niños y no los incentivados con desmesura a consumir todo lo que saca el mercado.
Que sean niños, y no los que aspiran pegamento en una esquina o fuman paco en la otra, tan de nadie, tan desprotegidos. Niños, no nombres que tienen que rogar por recibir el apellido paterno o la cuota de alimentos.
Que sean niños los niños. Y que los niños sean lo intocable, que sea la gran coincidencia en cualquier discusión ideológica; que por ellos se desvelen los economistas de todas las corrientes, los dirigentes de todos los partidos, los periodistas de todos los medios, los vecinos de todas las cuadras, los asistentes sociales de todas las municipalidades, los maestros de todas las escuelas.
Que sean niños los niños. Que sean niños, no “el repetidor” o “el conflictivo” o “el que nunca trae los deberes”. Niños, y no los que empujan el carro con cartones.
Que sean niños los niños, simplemente. Que ejerzan en paz el oficio de recién llegados. Que se los llame a trabajar con la imaginación o con lápices de colores. Que se los deje ser niños, todo lo niños que quieran. Y que los niños sean lo importante, que por ellos lleguen a un acuerdo los que nunca se ponen de acuerdo; que por ellos se dirijan la palabra los que no se hablan, que por ellos hagan algo los que nunca hicieron nada.
Que sean niños los niños y que no dejen de joder con la pelota.
Que sean niños en su día. Que lo sean todos los días del año.
Que sean felices los niños, por ser niños. Inocentes de todo lo heredado.